La elección de la sede del Mundial de 2022 no solo generó polémica a través del mundo por los votos sospechados sino por las altas temperaturas, hecho que será muy perjudicial para los futbolistas.
Los organizadores, además de una millonaria inversión, prometieron nubes artificiales para combatir el calor.
Producto de las temperaturas, que se prevén superiores a los 50 grados, un grupo de científicos diseñó unas nubes que podrían disminuir hasta 20 grados de calor. Un tiempo después, y con muchos años de antelación a la máxima cita futbolística, uno de los grandes objetivos se está cumpliendo.


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